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Equidad laboral: No todas las personas necesitan lo mismo para dar su mejor versión

  • Foto del escritor: Alejandra Soto
    Alejandra Soto
  • 27 jun
  • 5 min de lectura

Cuando en el entorno corporativo se habla de inclusión, existe una idea que suele repetirse con frecuencia: la premisa de tratar a todas las personas por igual.


A primera vista, parece una afirmación justa y deseable. Sin embargo, cuando la analizamos con mayor profundidad desde la práctica de la selección de personal, aparece una interrogante fundamental:


¿Tratar a todas las personas exactamente igual garantiza que todas tengan las mismas oportunidades para desarrollarse?

En Tu Entrevista tenemos la convicción de que la respuesta es un rotundo no. Las personas no vivimos las mismas realidades, no aprendemos de la misma forma ni enfrentamos los desafíos profesionales desde el mismo punto de partida. Comprender y abrazar esa diferencia es uno de los pasos más importantes para construir culturas organizacionales verdaderamente inclusivas.


Igualdad no siempre significa inclusión

En muchas organizaciones existe la genuina intención de actuar con justicia ofreciendo exactamente las mismas condiciones para todas las personas postulantes o colaboradoras. Valoramos profundamente esa intención positiva. Sin embargo, cuando se entrega exactamente lo mismo sin considerar las distintas necesidades, experiencias o formas de desenvolverse, el resultado no siempre es equitativo.


Imaginemos, por ejemplo, el escenario de una entrevista laboral:


  • Existen personas que requieren de unos minutos previos para generar un espacio de confianza antes de responder con naturalidad.

  • Otras se sienten considerablemente más cómodas frente a preguntas estructuradas y metodológicas.

  • Algunas logran expresar mejor su trayectoria cuando la conversación adquiere un tono más cercano y fluido.


Ninguna de estas formas es mejor o peor que otra; simplemente son distintas. Cuando los equipos de selección comprenden estas dinámicas y adaptan su enfoque, aumenta exponencialmente la posibilidad de conocer el potencial real de la persona que se encuentra al frente.


La inclusión también implica flexibilidad

Sostenemos que hablar de inclusión no significa, bajo ninguna circunstancia, bajar los estándares de evaluación ni hacer excepciones injustificadas. Significa, en cambio, comprender que existen distintos caminos válidos para llegar a un mismo objetivo estratégico.


En el mundo del reclutamiento y la gestión de personas, esto se traduce en acciones diarias muy concretas que les invitamos a implementar:


  1. Comunicar con absoluta claridad las expectativas del cargo desde el primer contacto.


  2. Explicar detalladamente cómo será cada etapa del proceso de selección.


  3. Otorgar espacios explícitos para que las personas candidatas realicen sus preguntas.


  4. Respetar y validar los diferentes estilos de comunicación.


  5. Practicar la escucha activa antes de sacar conclusiones apresuradas.


Estas son prácticas metodológicas que benefician a la totalidad de las personas participantes, no solo a quienes enfrentan mayores barreras en el mercado. Cuando una organización comunica mejor, escucha con atención y genera entornos de confianza, la experiencia completa de empleabilidad se transforma positivamente.


Cada persona aporta desde su propia historia

Detrás de cada perfil profesional existe una trayectoria vital única y valiosa. En nuestros procesos de selección nos encontramos constantemente con realidades diversas:

  • Quienes construyeron su carrera transitando y cambiando de industria.

  • Quienes interrumpieron temporalmente su desarrollo profesional para ejercer labores de cuidado de otras personas.

  • Quienes se insertaron en el mundo laboral a muy temprana edad.

  • Quienes migraron a otro país y debieron revalidar sus competencias en un nuevo mercado.

  • Quienes consolidaron su expertise a través del aprendizaje autodidacta y la práctica directa.

  • Quienes descubrieron su verdadera vocación laboral después de diversos intentos previos.


Todas estas vivencias individuales forman parte del valor real y la diversidad cognitiva que una persona puede aportar a un equipo de trabajo. Por ello, una cultura inclusiva no pretende que todo el talento recorra el mismo camino preestablecido, sino que busca reconocer que existen múltiples formas legítimas de construir el talento.


La mejor versión no aparece cuando una persona intenta encajar en un molde

Muchas veces, durante un proceso de selección o dentro de la rutina de una organización, las personas sienten la presión social de tener que adaptarse por completo para ser aceptadas. Esto provoca que modifiquen su forma de hablar de manera artificial, oculten aspectos significativos de su historia laboral, eviten expresar opiniones divergentes o intenten responder estrictamente aquello que creen que el equipo evaluador desea escuchar.


Cuando esto ocurre, las empresas pierden el activo más valioso del capital humano: la autenticidad.


Las organizaciones modernas necesitan personas capaces de aportar nuevas perspectivas, cuestionar procesos con respeto y enriquecer los entornos de trabajo desde su propia experiencia. Y ese fenómeno solo se manifiesta cuando existe un entorno seguro donde las diferencias son visualizadas como una oportunidad de crecimiento y no como un inconveniente.


Una invitación a mirar más allá

La inclusión no consiste en obligar a que todas las personas recorran la misma senda. Consiste en preguntarnos, con visión crítica, si el camino que hemos diseñado como organizaciones permite que perfiles diferentes puedan avanzar en igualdad de condiciones.


Como consultora, creemos que esta reflexión es de igual importancia para las empresas, para quienes ejercen roles de liderazgo y para todas aquellas personas que hoy se encuentran buscando una nueva oportunidad laboral. Porque cuando comprendemos que cada integrante posee una forma distinta de aprender, comunicar y aportar, también entendemos que el talento no siempre se expresa de la misma manera, y es precisamente esa diversidad la que enriquece a cualquier equipo.


¡Súmense a nuestro Aprendizaje Semanal y Mensual!

Para acompañarles de forma constante en sus estrategias de empleabilidad y cultura corporativa, les recordamos que nuestro blog se actualiza semanalmente con nuevas herramientas y análisis enfocados en el mercado laboral actual.


Además, les extendemos una cordial invitación a formar parte de nuestros webinars gratuitos mensuales. En estos espacios en vivo profundizamos en técnicas de entrevista, liderazgo inclusivo y desarrollo profesional a través de nuestro canal de YouTube.


Nuestro sello de accesibilidad universal: En coherencia con nuestros valores organizacionales, todas nuestras transmisiones mensuales cuentan en tiempo real con intérprete en Lengua de Señas Chilena (LSCh). ¡Les esperamos para seguir construyendo juntos organizaciones más humanas!


Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿La inclusión significa tratar a cada persona de forma completamente diferente?

No necesariamente. Significa reconocer que las personas pueden requerir distintas herramientas de comunicación, contextos de evaluación o acompañamiento específico para demostrar su máximo potencial, manteniendo siempre criterios de medición claros, técnicos y objetivos.


¿Una cultura de equidad laboral beneficia solo a los grupos subrepresentados?

No. Las prácticas inclusivas y equitativas mejoran de forma integral la experiencia de todo el personal dentro de la organización, ya que fortalecen la transparencia en la comunicación, optimizan la colaboración interna y elevan el sentido de pertenencia de todos los equipos.


¿La inclusión laboral implica disminuir las exigencias técnicas de un cargo?

No. Los estándares de calidad y las competencias técnicas requeridas para un puesto se mantienen intactos. Lo que se transforma es la metodología con la que la empresa genera los espacios y canales para que los diferentes perfiles demuestren esas capacidades sin barreras de entorno.


¿Cómo puede una organización comenzar a medir el talento de forma equitativa?

El primer paso consiste en revisar los sesgos de los procesos de selección, capacitar a los equipos reclutadores en entrevistas por competencias, implementar metodologías que valoren las trayectorias diversas y asegurar canales de comunicación flexibles y accesibles.



 
 
 

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